Euskara, turkish-a eta Atatürk
July 28th, 2009 admin Posted in Euskadi, Mundua | No Comments »
Cuando en 1988 vine a hacer Bellas Artes, recuerdo dos cosas que me sorprendieron (donostiarra yo) de Bilbao:
Lingüísticamente el desconocimiento del euskera a niveles insoschepados; en cualquier bar del Casco no entendían cosas tan elementales, como “bi kaña”, que hasta mi madre (Melgar de Fernamental, 1940) que no habla nada de euskera puede entender. Así comprobé que era cierto que para mucha gente este idioma no iba más allá de “Maitetxu mia” o de un “¡aupa Athletic!”.
Religiosamente un gran fervor: desde los bares de chiquiteros hasta los de punkis o modernos, pasando por todo el espectro político, fueran más o menos cristianos, todos compartían devoción y mostraban en lugar bien visible un escudo del Athletic.
La contrapartida laica podría constituirla Mustafa Kemal Atatürk. En una semana en Estanbul, resulta difícil no topar constantemente con su imagen; a veces de joven militar que pasa revista, otras ya de civil, en solemne retrato o rodeado de multitudes inaugurando modernas infraestrucuturas, etc. La omnipresencia del autoproclamado “padre de los turcos” es similar al de la bandera de la República de Turquía, que precisamente él proclamó y presidió hasta su muerte en 1938. Es grande el respeto y la devoción por esta figura que lideró la Guerra de Independencia, abolió el Sultanato, cambió el alfabeto árabe por el latino, cerró las escuelas religiosas, en definitiva liquidó el Imperio Otomano y estableció las bases del actual estado turco, laico por cierto.
Pocas veces he estado en un país en que el idioma local me resulte tan incomprensible, incluso las lenguas eslavas comparten con nuestro idioma un mínimo de vocabulario. No es que seamos un país con un sistema educativo precisamente pionero en la enseñanza de idiomas, pero cualquiera de nosotros tiene una mínima base de inglés que a menudo nos resulta de gran valía cuando viajamos a otros paises. Parte de la grandeza del idioma de Shakespeare reside precisamente en su simpleza, con pocas palabras y sin mucha conjugación puedes no solo hablar sino comunicarte con gente que lo hable igual de mal o peor que tú. Es más, cuando el inglés no es la lengua madre de ninguno de los interlocutores mayor es aun el nivel de entendimiento.
En Estambul encontramos por un lado los vendedores de alfombras y todo lo vendible que allí hay, que no solo hablan inglés sino castellano y algo de euskera si hace falta: el mercado en estado puro. En el otro lado la gran parte, los que ni lo hablan ni lo entienden, vendedores de billetes de metro o ferry por ejemplo, que no entienden un “two tickets” y a los que primero señalabamos el destino en la guía y acto seguido hacíamos el “dos” mostrándoles los dedos índice y corazón.


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