40 años
June 28th, 2009 admin
En verano de 1969 Neil Amstrong pisaba la luna y pronunciaba la célebre frase de …un pequeño paso para un hombre un salto gigante para la humanidad. Lejos quedan la guerra fría, sus hitos y lejos quedan aquellos viajes tripulados a nuestro satelite y un poco menos lejos, pero poco, quedan los planes de volver.
Del mismo año de un año antes es, entre otras joyas, 2001: A Space Odyssey, esa película que rebasada ya la fecha que su título indica, difícilmente puede ser superada y que aun hoy sigue mostrándonos un moderno futuro, entre otras muchas y bonitas cosas. También es de 1968 The Party (Blake Edwards), la no se si única película de la historia del cine cuyo título no solo no perdió sino que ganó varios enteros al ser traducido al español como El guateque. La peli que más veces habré visto en mi vida y con la que aun hoy sigo descojonándome.
El 28 de junio de 1969 a primera hora de la mañana, la policía irrumpe en el Stonewall Inn del Greenwich Village neoyorkino. El ataque a este local frecuentado por gays y lesbianas, provoca una serie de disturbios que se prolongan a lo largo de varios días y noches, y marca de alguna manera el inicio del movimiento de liberación y proclamación del orgullo gay. Ese mismo día hacia las 15:30h. pero en Donostia-San Sebastián, nací yo.
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En pocos meses supe lo nefasta que fue mi inicial elección y, por varios motivos, fue toda una suerte el poder ir a vivir al Bugalow, así llama su propietario a la casa de Olano. A sus, en el futuro compradores, les diría que una reformita o algo más no le vendría mal, pero a juzgar por las opiniones de las más diversas visitas, la casa está muy bien, y eso incluye la opinión de una madre donostiarra. Del barrio poco nuevo se puede contar; aceras llenas de mierdas de perro, transito en las calles que cansa y aburre a partes iguales,… pero la casa está muy bien. Si fuesemos creyentes de la llamada lucha contra el cambio climático, nos sabríamos felices de la cantidad de energía que se ahorra; ahora en invierno el poco sol que se ve se traduce en calor, en verano no hay que dar la luz nada más que de noche. Después de un otoño lluvioso como el que hemos tenido, se agradecen estos días anticiclónicos. El domingo por la mañana, por ejemplo, cuando nos levantamos nos dijimos: ¡cuanto sol hace!, !cuanto solazo!



